Blog sobre la sostenibilidad educativa

La diversidad biológica, presente y futuro

Jueves, 21 de mayo de 2020

El próximo 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Diversidad Biológica, en consonancia con el ODS nº15, Vida de ecosistemas terrestres.

Hoy más que nunca se impone una profunda reflexión sobre los efectos que tienen las actividades humanas sobre el medio natural y las consecuencias que sobre ella tienen la sobreexplotación de recursos y la degradación ambiental, así como el frágil sustento que mantiene en equilibrio las diferentes especies animales y vegetales.

EL COVID-19, UN AVISO MEDIOAMBIENTAL

La Organización de las Naciones Unidas incide, en su informe “Ganadería Mundial 2013: Un panorama de enfermedades cambiantes, en que el 70% de las nuevas enfermedades surgidas en los últimos años son de origen animal, derivadas del salto que se produce entre los animales y el ser humano.

Es lo que se conoce como zoonosis, un proceso mediante el cual una enfermedad animal se transmite al ser humano. Los científicos apuntan a la degradación ambiental, junto con la sobreexplotación de recursos y la pérdida de biodiversidad, como factores acelerantes de esta crisis, pues antes que el Covid, el planeta se ha visto expuesto en el último siglo, a varias pandemias como la de las vacas locas, y las gripes porcinas y aviar.

 

MIENTRAS TANTO, LA FAUNA RECUPERA SU LUGAR

Uno de los efectos más inmediatos al confinamiento ha sido la bajada de los niveles de contaminación en las grandes ciudades, tal y como se ha publicado en nuestro blog Demos Vida a un Hábitat Mejor, pero esta no es la única consecuencia, la falta de presencia humana ha facilitado que muchas especies animales recuperen su lugar, volviendo al que, no hace mucho, fue su hábitat.

Cada día aparecen en las redes sociales y medios, fotografías de animales salvajes en entornos urbanos, se han visto ballenas en la zona de Bizkaia, sin contar los jabalíes y otros mamíferos que llenan las calles de pueblos y ciudades.

EDUCACIÓN AMBIENTAL Y ODS

Si en algo coinciden los expertos, es que el confinamiento no solo ha permitido a la fauna recuperar su lugar, sino que ha abierto los ojos a la ciudadanía para, lejos de los ajetreos diarios,  repensar su relación con la naturaleza, tomando conciencia de lo frágil que es el equilibrio natural  y de la influencia humana que tiene sobre él.

Sin duda cabe que en estos momentos de emergencia, se ha de tomar muy en serio las advertencias medioambientales que se vienen alertando, y de tomar como propios los Objetivos de Desarrollo Sostenibles para revertir una situación que puede volverse aún más dramática.

Y puede que para entonces, para cuando vuelva todo a la normalidad, la educación medioambiental se priorice en las aulas y en todos los estratos de  la sociedad, logrando grandes iniciativas globales que ayuden a materializar lo que los más jóvenes ya tienen interiorizado gracias a programas como Hazlo Verde, preservar el medio natural, respetando al fin el enorme valor que sobre el ser humano tiene el equilibrio y la diversidad biológica.  

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